GRANDMOTHERS, SHAMANS & MIDWIVES

Dimensions of the Feminine Mesomerican Woman



Guadalupe Urbina is a painter,poet, songwriter. She paints with acrylics and oils using paper made from natural fibers in tropical countries.  Several of her paintings are available as high quality prints, made in Taos, New Mexico at the Barry Norris Studio, where they produce museum quality prints.

 

The main source of inspiration for her paintings are the creation myths of pre-Columbian Mesoamerica. She paints images that have deep philosophical meaning within rural indigenous or mestizo peoples such as quetzals, butterflies, snakes and trees in both distant and present time. Her stories and songs are based on and inspired by the myths and imagery of the peoples of pre-Columbian Mesoamerican. Sequences reflect the story of creation found in cosmogonist Costa Rican thought (including Bri-Bri, Cabecar and Ngöbe cultures which are a living examples of centuries-old resistance to assimilation, and which have a love for nature), the Pop Vuh Book of Wisdom of Ancient Mayan, Aztecan and Mayan codices.

The creative work of Guadalupe reflects the soul of Costa Rica for her people with these many dimensions of their culture.

 

Guadalupe has produced a series of paintings reflecting Mesoamerican feminine archetypes based on her research and interests in the history of Central America mythlogy.   The paintings are in part biograpical In that they represent different dimensions of her psyche.   But through the strength of the work they move into the collective psyche of the indigenous Central American woman.

 

In this series she is using hand-made paper from fruits and vegetables - raw materials of the earth - as the essence of the feminine archetypes are from the earth, the sea, the animals, and vegetation that support the life process.



Abuelas, Chamanas y Comadronas


Abuelas, Shamanas y Comadronas es un homenaje y una recuperación de la forma en que los poderes de la naturaleza se manifiestan en las mujeres. Podría decirse que a través de estas formas y colores intento construir una estructura orgánica en donde las mitologías, las leyendas, mis sueños y mis deseos se vierten en el río de las experiencias que han quedado invisibles en la naturaleza colectiva para poder descodificarlas, descifrarlas e incorporarlas a mi comprensión de la realidad.

Estas son mis imágenes primordiales, las inventadas y las aprendidas, mis conexiones con lo que no está bajo el control de la conciencia. Son ríos de energía, de fuego, son serpientes, códigos genéticos, son formas ancestrales que escriben las direcciones del viento y el color del aire y registran el paso suave y sigiloso de los felinos entre las junglas de la lluvia o las hojas secas del verano amarillo marrón. Todo ello me estimula y me expande el instinto.

 

Traigo a la memoria la presencia de mujeres que me han forjado, mi abuela Adelina de la que solo recuerdo sus delantales largos y blancos, la abuela Lupe a la que nunca conocí, a las parteras de Sardinal; Sarita Gutiérrez, Veneranda Mendoza, Reina Gallo, Mariana Escobar, Alba Centeno Mejía curandera y bruja, temida pero admirada por su independencia y su seguridad personal y a la Angelita Juárez, madre de diez criaturas, mi madre, jardinera sabia, novia de la tierra, conversadora vegetal, chispa primera y última de las historias que moldean la carne y el aliento que me mueve.

 

A través de estas pinturas descubro lenguajes que no puedo explicar con palabras, por eso los pinto, mas parecieran mándalas infantiles, juegos de mesa de alguna niña olvidada que no tuvo juguetes de las tiendas pero que se los inventó para mantener por siempre viva la certeza de que todo lo vivido es una gloria y un desafío mágico que aún no pueden explicar las tablas de medición digital; es una espiral de Fibonacci, una raga védica o un fractal en crecimiento eterno.

Guadalupe Urbina