Ronald Bonilla Carvajal: Guadalupe Urbina, poeta

05:15 AM / Lunes 23 Marzo, 2015
sandra.gonzalez@laprensalibre.cr  |  Ronald Bonilla Carvajal Coordinador Grupo Literario Poiesis

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Grupo Literario Poiesis que me honro en coordinar, en esta ocasión liderado por mujeres de nuestro colectivo, organizó el Recital De par en par los sueños, haciendo acopio de una de las canciones de Guadalupe Urbina, a quien a su vez le rendimos homenaje como una representante de lo más significativo de la mujer costarricense, tanto por su labor como cantautora, poeta y recuperadora de la canción tradicional de nuestra patria e intérprete de lo mejor del repertorio hispanoamericano, como por su presencia significativa en las luchas sociales en pro de las mejores causas ciudadanas y populares.

 

Participaron ocho representantes femeninas de nuestro grupo con su poesía, entre ellas Julieta Dobles, Premio Magón de Cultura, Lucía Alfaro, Monthia Sancho, Luz Alba Chacón, Marlene Retana, Julia Hernández, Ángela Acuña Fischer, la haitiana Támara Isaac, Yolanda Bertozzi y, como invitada especial, la poeta Mía Gallegos. Hubo danza con Ana Patricia Urrutia, Melisa Vargas y una niña llamada Isabel. Se presentó el Coro de poesía de nuestro grupo y cantó poemas musicalizados Natalia Esquivel Benítez.

 

Al final Guadalupe Urbina nos regaló un verdadero concierto, de gran belleza, canciones propias, canciones recuperadas del folclor guanacasteco, poemas. En fin, un domingo a las 3 p.m. y el auditorio del hermoso Museo de Jade y de la Cultura Precolombina albergó a 150 personas que acudieron a nuestra cita, y fue doloroso ver que más de cuarenta personas no pudieron entrar al recinto, por disposiciones de seguridad del INS.

 

En la actividad Ángela de Boer Urbina, hija de Guadalupe, hizo una emotiva disertación sobre su madre, enseñándonos facetas de esta gran mujer que desconocíamos. Pero es mi deseo ocupar esta nueva columna que nos cede LA PRENSA LIBRE, con un comentario sobre Guadalupe Urbina, la poeta, pues bajo el sello Batsú de la Editorial Uruk ella publicó su primer poemario, que debemos festejar los costarricenses, como ya lo hizo el poeta liberiano Miguel Fajardo en un hermoso artículo en un periódico regional.

 

La autora, en la presentación de su poemario "Palabras de larga noche", manifestó que en la poesía se sentía tan libre pues era donde podía decir lo que quisiera. En principio pensé que esta manifestación podía contraponerse al hecho de que las letras de sus canciones están supeditadas al ritmo y la melodía, y esa libertad quedaba entonces en entredicho. Pero también pensé, por un momento, que esa libertad, preconizada primero en el romanticismo en su deseo de romper con esquemas clásicos, y luego en las vanguardias, donde ya todos podían ser poetas, el pedestre y el sublime, se habían roto las concepciones de un atarse a estéticas preconizadas.

 

Ambas interpretaciones parecen tener algo de razón, aunque a veces connotamos que la excesiva libertad ha llegado a plantear una antipoesía y un realismo sucio donde puede decirse cualquier cosa los que se llaman poetas, con poco talento y con un decir descuidado.

 

Pero Guadalupe va a la poesía, como va a la manifestación de artes plásticas, con el corazón abierto, como dice su canción, de par en par los sueños. Si en las letras de sus canciones valoramos ese instinto de poeta creativo que se mezcla con intertextos populares, de su Guanacaste o de su Latinoamérica entera, como en la canción que le dedica a Frida Khalo, pues también ese cruce con los elementos populares de su regionalidad se da en sus poemas; los giros populares del coloquio o de la tradición popular se encaraman en sus versos muchas veces: Matarileleón que mata de risa / al conejo de la hamaca. Y la tradición del cuento que viajó de generación a generación y que recopilaron maestras como Carmen Lyra y María Leal de Noguera, pasan por su creatividad como en su poema "Infancia".

 

El paisaje de su agro también se asoma a juguetear con sus versos: Hoy ha salido el sol / que es como decir pájaros encendidos en el patio / marañones cantando / debajo del árbol. (Hoy) Y la naturaleza se contrapone a las malas noticias de la prensa. La rutina de los monos aulladores / consuelan mi patio / y los mangos endulzan / el mar de desaciertos que narra la prensa nacional. (Mañana será otro día).

 

Poemas refrescantes del decir y el cantar, del soñar y encontrarse, reflexivos a veces, lúdicos, vanguardistas, donde esta mujer de carne y hueso deja hilachas de esperanza para la patria que ama, la chica y la grande, de la que es hija como hija de la pampa y adoptadora de la montaña, ahora en el sur. Lo precolombino y lo contemporáneo viajan juntos en este periplo de vivencias: ¿Acaso ha sido en vano brotar sobre la tierra / y pasar por ella olvidando a Nezahualcóyotl?

 

Sobre su poesía ya habló Arabella Salaverry en el prólogo: “Palabra transitada por sonoridades de ocarina, que salen desde lo más profundo de su experiencia de vida, de su ser, alimentando el aire con sonidos nuevos, con nuevas percepciones, con significados nuevos para la vida que la circunda, acontecimientos, sucesos; así como para las realidades que denuncia o bien que vive, bordándolas con finísima aguja, a partir de lo que siente”.

 

Es decir, Arabella ya advierte también el carácter de protesta, de denuncia que muchos textos adquieren, sin abandonar el buen quehacer literario y poético, el sustento en la emotividad, en el impacto que ejercen los acontecimientos en el ser lírico. Poesía en fin donde la poeta se rebela y también se devela:

 

No quiero más de lo mismo.

 

Y sí sale a cantar el amor y sus pasiones, pero también a decir que esto no es lo mío:

 

…neón revuelto con gas / humo de tabaco y sal / sabor acre de las noches / que no saben del amor / ni doce llantas de un coche. / Yo quiero un beso / como un collar que me cuelgue.

 

Y de nuevo: “No quiero más de lo mismo / quiero un volcán con abismos…”.

 

Poeta al fin nuestra cantautora cuando hace sus canciones, cuando escribe sus versos, cuando pinta, cuando vive… poeta al fin. Mujer emblemática y luchadora, amorosa flor del camino que por los caminos va con su guitarra y su canción al viento.

 

En fin, un libro digno de buscarse, de ser leído pues nos dará el gozo de la reivindicación de lo nuestro, la percepción del dolor ante la injusticia y el regusto por el amor y la dádiva generosa.

 

El martes 10 de marzo, seguimos la guadalupemanía, y fuimos a oír su concierto en la Casa del Arcoíris, bello espacio cultural, y que ofreció nuestra cantautora precedida también en esta ocasión por Natalia Esquivel, para recaudar fondos para los niños de su comunidad en Longo Mai, y su proyecto de Centro de Arte y Bienestar. Así culminamos una semana dedicada a la mujer, donde una de sus voces dotó de voz a las que no la tienen.